domingo, 4 de septiembre de 2011

Angela García Fiesta con Trampa

Fiestas con trampa

El consumo de estupefacientes es para muchos un componente básico de las noches de diversión. Alcohol, cocaína, éxtasis, ... El abanico es muy grande, y el riesgo acecha detrás de cada sustancia.

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Pastillas de éxtasis de un alijo decomisado en Barcelona.
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ANGELA GARCIA 04/09/2011

Javi y Diego se toman un tranquilizante a las ocho de la mañana porque no pueden pegar ojo. Han estado esnifando speed. La última raya trepó nariz arriba a las cuatro de la madrugada pero el efecto todavía les dura, y empiezan a ponerse nerviosos.

Andrea, Marta, Pablo y Juanma han pillado entre los cuatro dos gramos de cocaína y uno de MDMA. Aún les queda algo de speed de la noche anterior. Se preparan unos tiros antes de salir y disuelven el eme en el vodka con limón. Se están poniendo a tono para ir a una discoteca.

Dani observa cómo su mano se vuelve rígida. Está tocando un árbol y siente una conexión tan fuerte con él que observa como su propio cuerpo se transforma para formar parte del tronco y las ramas. Está en el Vondelpark de Amsterdam y las setas alucinógenas que comió hace 40 minutos empiezan a hacer efecto.

Estos son solo algunos ejemplos extraídos de las vidas de siete personas de entre 20 y 30 años. En este reportaje su identidad se mantiene en secreto pero sus hábitos no. Unos hábitos compartidos por muchos jóvenes y no tan jóvenes, chicos y chicas, estudiantes, trabajadores, deportistas y hasta por aquellos de los que uno jamás sospecharía.

El consumo de drogas ilegales sigue siendo una conducta minoritaria en España (la coca, por ejemplo, en el 2007 era consumida por un 1,6% de la población), pero no hay que perder de vista que su uso y --en algunos casos, abuso-- está lo suficientemente extendido como para que de vez en cuando se produzcan casos como el del pasado 21 de agosto en una rave en Getafe, en la que dos chicos de 18 años murieron por un golpe de calor regado con alcohol, speed y estramonio.

Pero, ¿qué poderoso imán tienen las drogas? ¿Quién las consume? ¿Cuándo? ¿Qué tipo de sustancias se llevan en el botiquín? "Yo empecé a tomar drogas porque lo hacía con mis amigos y me sentía un tío guai. Me lo pasaba bien. No me daba cuenta y cada vez lo hacía más y más a menudo". Xavi empezó a fumar cannabis con 15 años, una edad cercana a la media según el Instituto Nacional de Estadística, que sitúa la primera calada entre los 13 y los 14 años. Su caso es como el de muchos otros adolescentes que, influidos por el grupo, se dejan seducir por lo atractivo de la diversión infravalorando los riesgos asociados. "Uno tiende a creer que lo malo solo le ocurre a los otros", explica Antoni Gual, psiquiatra responsable de la unidad de adicciones del Hospital Clínic de Barcelona.

Xavi tiene ahora 23 años y sigue fumando cannabis, una adicción a la que ha sumado el consumo esporádico de speed. "Lo tomo en ocasiones especiales porque me pone eufórico, hablo más con la gente y siento que voy colocado pero sin perder la consciencia. Nunca ha tenido una mala experiencia pero reconoce haberse pasado de la raya en algún momento y sabe lo que significa un mal viaje". Todo el que se drogue tiene que haber pasado por esto porque es la forma de saber hasta donde puedes llegar y sentir un poco de miedo, que ayuda a tener control.

Delimitar cuáles son las fronteras entre la diversión y el peligro es fundamental en materia de prevención. Y aquí entran en juego las dosis y las composiciones. Desde hace años, Energy Control, una entidad que informa sobre los placeres y los riesgos del consumo de drogas, va de festival en festival haciendo análisis de las sustancias que la gente les lleva voluntariamente. Y la adulteración está en el orden del día. "Al ser un mercado ilegal, el gato por liebre es constante", afirma Núria Calzada, coordinadora de la oenegé en Cataluña. "Esto es un peligro".

Desconocer la composición real de una sustancia es lo mismo que no saber lo que uno está tomando. Un ejemplo: de las 345 muestras de cocaína que Energy Control analizó en el 2010, 184 estaban adulteradas con fenacetina, un analgésico que, mezclado con cocaína, puede provocar daños en el hígado. El levamisol es otro clásico del embuste. Es un antiparasitario. Y es el causante de una enfermedad de la sangre que hace a las personas más propensas a contraer infecciones.

Lo peligroso y lo legal

Está disponible las 24 horas y se puede encontrar en cualquier bar: el alcohol. Una droga que no está prohibida. Y una de las más dañinas. "Lo legal no siempre se corresponde con el peligro y hay una permisividad extraordinaria con las drogas legales". El doctor Gual puntualiza que hay más de 60 enfermedades vinculadas con el consumo de alcohol, al que en España hay un millón y medio de adictos. Trastornos digestivos, cirrosis, ansiedad, depresión- El último informe del Observatorio Español sobre Drogas (OED) la sitúa como la sustancia más consumida y los centros médicos confirman que, junto con la cocaína, es la que provoca más ingresos de urgencia.

"Son las que más problemas ocasionan desde el punto de vista psiquiátrico. El consumo de cannabis también es muy frecuente pero está tan extendido que hay un cierto derrotismo" (casi el 20% de los jóvenes son fumadores, según el OED), dice José Manuel Arcega, médico adjunto de urgencias en el Hospital del Mar de Barcelona, quien asegura que, al contrario de lo que pueda parecer, las emergencias son diarias y no de fin de semana porque "los que acuden son los que consumen todos los días, que llevan años haciéndolo, que empezaron de forma recreativa y ahora son adictos".

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